Elaboración de Informe sobre Manifestación del Patrimonio Cultural Inmaterial

Julio, 2016 - Septiembre, 2016

El mundo de la gastronomía ha entrado en un nuevo periodo de valoración social y de  reivindicación como patrimonio cultural. En España la gran variedad de la cocina tradicional ha sido desde antiguo considerada como uno de los rasgos identitarios de nuestro país, en general y de cada una de las regiones y nacionalidades, en particular. Una realidad a la que se han incorporado nuevos cocineros y una nueva forma de entender la cocina ya no vinculada necesariamente a la cocina tradicional.
 
Sin duda, uno de los elementos más singulares de todo el acervo culinario español es lo que de una manera genérica hemos venido a denominar tapas. Las tapas se encuentran en toda la geografía nacional, siendo un elemento que, aunque con algunas diferencias zonales y/o locales, podemos considerar instalado en todas las regiones de nuestra geografía. Una forma de comer que, como está sucediendo en la gastronomía en general, está también inmersa en un momento de cambio y nuevo desarrollo en su conceptualización, elaboración y consumo.
Pero el mundo de la tapa es más complejo de lo que en un primer momento podría suponerse. Las pequeñas porciones de comida que configuran la tapa nos ofrecen una diversidad de productos, elaboraciones y presentaciones con sensibles diferencias entre las  diferentes regiones. A esto tenemos que añadir que estamos asistiendo, como comentábamos, a un nuevo concepto de tapa al que la imaginación de nuevos cocineros está aportando nuevas propuestas.
Pero, además, el mundo de las tapas ampara un interesante proceso social sin el que no podrían entenderse. Porque, más allá de ser una forma de alimentación, las tapas configuran un espacio de relaciones sociales complejas. No se puede entender el fenómeno de las tapas sin aproximarse a todo un mundo de relaciones, protocolos y formas. Tan importante es la tapa en sí, como el tapeo entendido como el acto social de ir a consumirla.
Las tapas se han convertido en uno de los elementos más representativos de la identidad no ya solo alimentaria, sino cultural de nuestro país. Han adquirido un gran reconocimiento internacional que las asocia ya de una manera indisoluble a lo español; podríamos decir que se ha convertido en uno de los elementos más representativos de nuestra imagen exterior. También se han configurado como uno de los elementos más característicos y populares de algunas ciudades y territorios.
Son, sin duda, una parte importante de nuestra vida cotidiana y de nuestra dieta y, desde ese punto de vista, un elemento fundamental de nuestro patrimonio inmaterial, por lo cual nuestra empresa ha elaborado un informe para la Secretaría de Estado de Cultura a través de la Subdirección General de Protección de Patrimonio Histórico, sobre “Las Tapas” como manifestación representativa de patrimonio cultural inmaterial.

Imágenes: 
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